Los estilos de vida urbana en los comienzos
de este siglo XXI, son fruto de centurias
y milenios de ensayos asertivos y en
algunos casos muy desasertivos. La contaminación,
la rutina, la falta de encuentro, paz
y armonía social son los ejemplos
más notorios a los que podemos
referirnos; todo esto ha desplazado
al aire y el agua pura, la sintonía
con los biorritmos y la sociabilidad
consustancial.
Lo que nuestra sociedad nos oferta es
muy variado, en algunos casos distintos
y a veces contrapuesto. Los individuos
que damos forma a este cuerpo social
nos vemos bombardeados por la gran cantidad
de información de la televisión,
el Internet y los demás medios
de comunicación masiva. Por eso
es que al momento de tomar una decisión
importante o medianamente importante,
aquella multiplicidad de opciones se
muestra como un obstáculo, por
que hace resonar el principal aspecto
de nuestras vida: la libertad. “¿Qué
hago?” nos preguntamos con recurrencia
y la indecisión de la respuesta:
“todo, mucho, poco, o nada”
nos deja en un punto de estancamiento.
En este articulo hablaremos de la cotidiana
peripecia de escoger bienes y servicios...
pero el sentido de las líneas
que leerás a continuación
no buscan ahondar en tu torpe consumismo,
sino que buscan desembarazarte de él,
pues para lo que realmente hemos nacido
es para optar por la felicidad.
A. Asumo que soy
libre de ser feliz como lo sienta.
El hecho de que hoy habitemos alrededor
de 6 millones de seres pensantes sobre
el planeta tierra, no quiere decir que
todos estemos resueltos a usar nuestro
pensamiento y menos aun a pensar por
nosotros mismos. Es muy corriente de
que en una sociedad como la nuestra
los medios de comunicación masivos
ejerzan tal poder de influencia sobre
las personas que aquello, consciente
o inconscientemente, nos (de)forma los
modelos y patrones de consumo, que,
como “todos” vemos y escuchamos
“todos” aceptamos y validamos.
Pero te has preguntado ¿porqué
que los estudios de los mismos medios
arrogan altas cifras de stress, ansiedad
y frustración?
La respuesta es muy simple. Si tu, que
lees estas líneas, consideras
que mereces lo que “todos”
merecen y que por consiguiente tienes
que ir a por lo que “todos”
van... estás desatendiendo lo
que eres y cuando ello llega a cierto
extremo, tu cuerpo, tu mente y todo
tu ser te lo advertirá de algún
modo. Un catarro, insomnio, stress,
depresión, angustia y un largo
etcétera son los ejemplos. Si
por seguir las tradiciones alimenticias,
los ritmos urbanos, o las modas en general,
dejas de ser tu mism@, entrarás
en un desbalance y tu cuerpo será
el primero en acusarlo. La tensión
a la que te expusiste en algún
punto, entre lo verdaderamente necesitas
y lo que se lleva socialmente, llevará
a tu cuerpo a manifestarse a través
de jaquecas, irritación, mala
digestión, dolores musculares
y de articulaciones.
Si atiendes al cuidado que con justicia
le debes a tu organismo este estará
en completo equilibrio ¿sabes
lo que te digo? Tu cerebro operará
a su máximo rendimiento. Comer
sano (lo que implica evitar carnes,
alcohol, tabaco y estimulantes en general)
más la práctica regular
de Yoga, te producirá
tal sensación de integridad fisico-mental,
que con el tiempo podrás observar
las cosas con otros ojos... los tuyos!
B.
¡Cambiar
no cuesta nada!
¿Has experimentado obstáculos
en tu vida? Por supuesto que lo has
vivido, pues precisamente para saber
que puedes superarte y que de tanto
brincar algún día no te
sorprenderá que puedas volar...
El camino orgánico al que hace
algunos años brinqué es
para compartir y gozar.
El camino orgánico del que te
hablo es aquel en el que te sientes
como eres, viv@ y con fuerza, y donde
tienes la sensibilidad natural de un
ser humano. Tomar la vía de un
camino como este, te dará tanto
la experiencia de que puedes salir airos@
de la dificultades del día a
día, como de que la palanca que
mueve tu vida siempre ha estado en ti.
En el caso de que te dejes seducir por
las ofertas sociales y tomes las “píldoras
mágicas” que quitan tu
dolor.... entiende que no solo gastas
diez euros, sino que también
pagas para que se te anestesie tu sensibilidad
para captar el momento en el que estás.
Quizás el dolor de músculos
y de huesos, quizás la jaqueca
momentáneamente se ha ido. Pero
aquello que causó el desbalance
sigue presente. Por eso lo que suele
ocurrir es que pasas a la segunda etapa.
Cómo tu cuerpo fue sedado, ya
el mecanismo fisiológico debe
buscar otra vía de expresión:
resentimiento del sistema nervioso y
stress.
Ahora la calidad del fármaco
debe ser más fuerte. El estado
que debe inducir es anímico y
no físico. De esta manera tu
energía será químicamente
inducida a generar y por el momento,
recuperaras él ánimo y...
¿sabes lo que has hecho? ¡Has
pasado a engrosar el porcentaje de consumidores
habituales de fármacos! ¿Debes
sentirte tranquilo por que haces lo
que “todos” hacen con su
“salud”? Pasas al tercer
nivel. El stress se hace crónico,
el cansancio se hace parte de la rutina,
y el porcentaje de tus recursos destinados
a medicamentos crece... Nuevamente vas
en busca de “algo” que te
ayude “Y no olvides llevar tu
tarjeta junta puntos, pues así
podrás llevarte...” ¡Por
un instante detente! ¡Piénsalo
mejor, tu mereces algo más!
Aprende a meditar, desarrolla la capacidad
de conducir tus impulsos, tus estados
anímicos y a sentir plenitud
y satisfacción. La intuición
que necesitas para que seas alertado
a ir a por lo que verdaderamente tu
necesitas siempre a estado contigo ¡Despiértala!
C. Cuando me amo
de verdad mi vida es como mi sueño.
En el tercer nivel los resultados de
los fármacos son muy distintos.
Tiemblan tus manos y tu concentración
se reduce. El stress que alguna vez
tuviste, se transformó en depresión,
hermana de la angustia y la desmotivación.
Ahora tu conciencia no puede sostenerse
químicamente, menos aun mantener
el balance básico. Ya no es tu
cuerpo el que acuso desequilibrio, ni
el sistema nervioso, ni la cabeza, es
tu conciencia y tu alma.
Si alguna vez has sentido algo de esto,
entenderás los que te digo. Por
eso puedes haber perdido algo de tu
sensibilidad y posiblemente visto todo
igual: opaco. Probablemente sentiste
que nada podía cambiar... ¿crees
que lo probaste todo? Escucha una cosa:
las cosas pueden cambiar, tu no eres
igual, por que tienes el poder de cambiar
las pautas en tu vida. Siempre has sido
libre de seguir el camino que desees.
Puedes tomar el camino orgánico,
natural ¡Aprende a respirar! ¡de
eso se trata! así te elevarás
por sobre tus limitaciones y tus debilidades
ya que la fuerza de la vida está
contigo te permite leer estas líneas...
Da el salto hacía una mejor calidad
de vida, más temprano que tarde
sentirás que el amor hace palpitar
tu corazón.
¡Te esperamos con alegría!